El Desistimiento Tácito

La trascendencia de esta figura y la gravedad de sus consecuencias, estriban en todo lo que se puede perder  en un momento de descuido o negligencia,

Gramaticalmente hablando, desistimiento significa, apartarse o cesar en la ejecución de una intención, dejar de hacer,  y más estrictamente y referente a un derecho se traduce en la renuncia a éste. Y la palabra tácito significa, sin expresión o declaración formal, que se supone o se infiere por el silencio del interesado, por no hacer nada más.

Es preciso entonces que tanto abogados, como clientes, estén atentos para que en sus procesos no se opere esta sanción, ahora denominada Desistimiento tácito, que hoy estamos analizando en nuestro blog.

La Ley 1194 del 9 de mayo de 2008 no tan reciente, pero cuyo análisis nos fuera solicitado con especial interés revivió por así decirlo, el art.346 de nuestro Código de Procedimiento Civil, estableciendo una nueva forma anormal por así decirlo, de terminación de procesos o actuaciones, bajo la figura denominada, como “desistimiento tácito”

En síntesis, la figura del desistimiento tácito, no es otra cosa que la llamada “perención” plasmada originalmente en el art.346 C. de P. C., que a su vez hincaba sus raíces en la figura de la “caducidad de la instancia” consagrada en los  anteriores Códigos Judiciales.

La importancia del desistimiento tácito como intituláramos este escrito y no sólo ello sino su utilidad y la de las instituciones que le han precedido como las ya mencionadas, de caducidad de la instancia y perención y las reglas que atañen  a su puesta en práctica, tienen su razón de ser en la necesidad de sancionar  al demandante moroso y descuidado, en pro de una administración de justicia más ágil y efectiva.

Y es en este orden de ideas, como la citada Ley 1194/2008 establece : “Artículo 1º. (…) Artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, quedará así:

Art. 346. Desistimiento Tácito. Cuando para continuar el trámite de la demanda, de la denuncia del pleito, del llamamiento en garantía, del incidente, o de cualquiera otra actuación promovida a instancia de parte, se requiera el cumplimiento de una carga procesal o de un acto de la parte que haya formulado aquella o promovido estos, el juez le ordenará cumplirlo dentro de los treinta días siguientes, término en el cual, el expediente deberá permanecer en Secretaría. Vencido dicho término sin que el demandante o quien promovió el trámite respectivo haya cumplido la carga o realizado el acto ordenado, quedará sin efectos la demanda o la solicitud y el juez dispondrá la terminación…”

Como, puede verse de la lectura de la L.1194/2008 que creó el desistimiento tácito, se trata de una figura bastante similar a la de la perención, conservando un mismo núcleo y estructura,

Mas en lo que se relaciona con el requerimiento previo que no había sido consagrado con anterioridad en, en las figuras de la  perención y de la caducidad de los códigos anteriores, la condición del requerimiento previo hace del desistimiento tácito una institución más leal y justa, que sus antecesoras la caducidad y la perención.

Es importante anotar que la sanción está dirigida contra aquél que haya dado inicio a un trámite procesal, poseyendo el mismo poder sancionatorio que aquellas, caducidad y perención, por causa de la inactividad o la inejecución de una carga o acto por parte del demandante o de quien haya instaurado una actuación o trámite procesal, concediéndole para ello, un término de 30 días hábiles

Dijimos con anterioridad que dicha, figura, la del desistimiento tácito era más leal y justa y es que en realidad la sanción de que trata no se aplica en forma de  sorpresa, como sí ocurría en el trámite de de la caducidad y de la perención y entiéndase bien, no es debido a la prolongada inejecución de un acto procesal, su razón de ser descansa en la no satisfacción de un requerimiento judicial para la satisfacción de un acto procesal, causa ésta, que la hace diferente.

Por otra parte esta sanción no se aplica en forma automática, sino que como se dijo, es necesario que se haya dado un requerimiento previo y en ese orden de ideas, el juez deberá haber requerido mediante un proveído a aquél que haya dado lugar a la inactividad o inejecución de una carga acto procesal absolutamente necesarios, y determinados,  de que sea responsable, lo cual implica la terminación del proceso o de la actuación.

Así las cosas, el desistimiento tácito decretado por primera vez conlleva  a que la demanda o la actuación quede sin efectos y que no pueda adelantarse un nuevo proceso, sino transcurridos seis meses contados desde la ejecutoria de la providencia que lo haya dispuesto, término bastante inferior, al de dos años que establecían las ya mencionadas figuras anteriores.

Carlos Martínez Perea

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